el efecto novio
Hay un fenómeno que todas hemos visto (o vivido) en silencio. Nunca me lo he parado a pensar pero ahora que muchas de mis amigas y conocidas han encontrado una pareja, no puedo parar de preguntarme el porqué de esto y de si hay un patrón en todas las relaciones o solo en las que me rodean.
Una amiga se enamora y, de repente, su código postal cambia. Antes vivía cerca de todas, y ahora está lejos en un sitio que ni sabíamos que existía, pero resulta que es "más tranquilo", “mejor”… Qué casualidad que no le encuentra pegas ¿La razón? Su novio vive ahí.
El efecto novio es real. No es magia, es estadística. Nosotras nos mudamos por ellos, nos adaptamos a sus horarios, terminamos aprendiendo sobre videojuegos, pádel, escalada o Fórmula 1, aunque nunca nos ha interesado eso en la vida. Y, antes de que me digáis "pero él también hace cosas por mí", seamos honestas: no al mismo nivel. Ellos pueden acompañarnos a una clase de yoga (aquí me he pasado) o a ver esa peli indie rara que nos gusta, pero ¿Han cambiado de barrio o ciudad por nosotras, se lo han llegado a plantear? ¿Han aprendido a hacer crochet solo porque nosotras lo hacemos? Difícil. Lo dudo.
¿Por qué pasa esto? Me encantaría saberlo, y estoy segura de que hay muchas razones, y no solamente en relaciones heteronormativas, os digo que lo he visto en todo tipo de relaciones, no vamos a culpar solo a una parte. Nos enseñaron que el amor es ceder, que si nos adaptamos es porque nos importa la relación, y que el sacrificio es parte del romanticismo. Además, la sociedad espera que nosotras seamos las flexibles, las que encontramos la forma de encajar en su mundo sin que ellos tengan que mover mucho el suyo. Y claro, nos han vendido la idea de que si no lo hacemos, podemos perder el amor.
Qué daño ha hecho el amor romántico. No digo que mi relación sea perfecta porque ninguna lo es, ya sabemos que la perfección no existe, pero por lo menos no me he fusionado con mi novio y no soy una lapa pegada a su espalda. En fin, lo mínimo, creo yo.
¿Y si empezamos a cambiar la narrativa? ¿Y si en lugar de adaptarnos tanto, nos preguntamos cuánto se está adaptando él? O ¿por qué no lo está haciendo? No se trata de convertir las relaciones en una competencia de sacrificios, sino en preguntarnos si estamos siendo justas con nosotras mismas.
Claro que me encantaría vivir dónde vive mi novio, mudarme a su barrio, juntos, dormir con él cada día y ser la pesada máxima que lo lleva a todos lados con sus amigas aunque no pinte nada, el pobre. Pero no soy así, intento no ceder en todo, mi vida es de una manera y si quiero cambiarla lo haré yo misma, no porque tenga una pareja. Las parejas se apoyan, no deberían ser un peso más que sobrellevar. Toca abrir los ojos y ver realmente porqué estáis cambiando vuestras vidas.
Así que la próxima vez que estés viendo tres horas de un deporte que no entiendes o considerando mudarte "porque él trabaja ahí y le queda mejor", pregúntate: ¿Lo haría él por mí? Y si la respuesta es no... tal vez es momento de replantearse a quién le estamos dando tantas concesiones.
El amor es equilibrio. Estoy un poco harta de ver relaciones así a mi alrededor, si eres mi amiga y te sientes aludida, lo siento aquí escuchamos y sí que juzgamos.
Un abrazo,
espero verte en la siguiente.



no puedo estar más de acuerdo contigo! creo que es importante romper con ciertas dinámicas en las que básicamente abandonamos una versión de nosotras mismas por una más amoldada y cómoda para un chico (porque estoy de acuerdo en que esto tiene mucho que ver con la heteronormatividad)… porque a su vez implica el renunciar a una misma de algún modo
coincido con ese efecto novio, pero al menos en mi entorno, ese efecto se disipa según pasan los años…