segundo plano
tengo cáncer
Cuánto tiempo. Es difícil comenzar esto después de los meses que han pasado. Confío en que la espera no haya sido muy dura; para mí sí lo ha sido. Tenía ganas de escribir, pero no sabía sobre qué sin entrar en bucle. No sabía cómo expresar lo que me pasa y, a la vez, no tenía la fuerza suficiente para contarlo.
De un día para otro mi vida ha dado un vuelco, pero un vuelco de los que te marcan para siempre, de los que duelen y de los que, desgraciadamente, no se olvidan.
Como puedes ver en el título (no sabía ni qué poner, ¿es un poco clickbait?), me han diagnosticado cáncer. Fue un mes lleno de pruebas y estrés solo para que me confirmaran lo que ya sabía desde el día en que me encontré yo misma un bulto y miré a mi madre a los ojos, llorando desesperada. Hace años que sabía que podía pasar, que iba a caer tarde o temprano; solo que no imaginaba que fuera tan pronto. Acabo de empezar a vivir y mi cuerpo ya quiere morir porque sí.
Me sentí (y sigo sintiéndome) como un conejillo de indias: ecografía, mamografía, resonancia con contraste (en la que, encima, el contraste me provocó una reacción alérgica; lo tengo todo, joder), TAC, ecocardio, analíticas... y un largo etcétera con el que tendré que convivir a partir de ahora.
Me sentí fatal porque pensé en los animales a los que trato y en sus dueños. Así deben sentirse también cuando enferman y vienen al veterinario. Lo siento mucho.
Un día de principios de mayo me lo comunicaron verbalmente y yo salí de la consulta del hospital llorando, pensando en la universidad antes que en mi salud. Yo solo quería terminar la carrera sin trabas, tal y como lo había planeado. Físicamente estaba bien; mentalmente, arruinada. Mi cerebro iba a mil por hora: ¿qué iba a hacer ahora?, ¿cómo iba a seguir estudiando, trabajando, teniendo vida social...? ¿Cómo iba a gestionar este giro de 180 grados?
Fueron días y semanas muy difíciles. Comunicar esta noticia es casi tan complicado como vivirla. No sabes si tus seres queridos están incluso peor que tú cuando la reciben.
Al final me he graduado, he dejado el trabajo (gracias paro) y sigo quedando, cuando me encuentro bien, con mis amigas. Parece que la situación se ha estabilizado. Solo queda sobrevivir.
Voy a ser sincera: esto es una tremenda mierda porque todo pasa a segundo plano. La vida que conocías se desmorona y ya nada más importa, solo mantenerte viva mientras la quimioterapia mata todo lo malo y también todo lo bueno que tienes dentro. Tus células están en constante alerta.
No hay tiempo para otras preocupaciones. No hay espacio para eso en la cabeza. Solo hospital, médicos, oncología, análisis, quimioterapia, cirugía, peluca, PICC... ¿Se me notará? Mi mente ya no se preocupa por los ahorros, el dinero, independizarme, los malentendidos o las cosas materiales.
Hasta llegué a preocuparme por si quería hijos en un futuro. La presión del tratamiento me hizo cuestionar mis principios. Me dieron muchas opciones y me recalcaron que me lo pensara muy bien porque soy muy joven. Me ofrecieron congelar óvulos y otros tratamientos de fertilidad, ya que los fármacos de la quimioterapia son tóxicos para la función ovárica y existe la posibilidad de que me quede infértil o tenga una menopausia precoz.
Tuve que pensarlo en solo unos días porque tenía que decidirlo justo antes de empezar el tratamiento. De repente me replanteé mi vida entera en una tarde. ¿Y si con 40 años cambio de opinión y al final sí quiero hijos? Se me acababa el tiempo y al final dije que no.
Aún hoy algunas enfermeras me miran con pena (o sin entenderlo) cuando les digo que rechacé congelar óvulos.
En medio de esta vorágine de visitas médicas, pruebas, pensamientos y preocupaciones, murió mi abuelo. Fue un golpe aún más duro porque mi cabeza no pudo permitirse hacerle un hueco y pasar el duelo que él se merecía.
A día de hoy sigo pensando que le lloré poco. Se merecía un mar de lágrimas que yo no pude darle por culpa de sufrir esta puñetera enfermedad.
Un abrazo,
espero verte en la siguiente.






Lo siento mucho, te envío un abrazo que te reconforte 🫂🙏🏻🤍
Es raro: cuando alguien muere, no sabemos qué decir. Cuando alguien recibe esta noticia, tampoco. La gran diferencia es la vida. Mientras la haya, muchos, muchos abrazos, acompañándote a distancia.
Gracias, muchas gracias por contarnos.